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Street Marketing por Tomás Arriero

Llevamos tiempo intentando descubrir cómo introducirnos en casa de nuestros potenciales clientes a través de la publicidad, incluso viendo la manera de situar anuncios en lugares de paso de los consumidores. El Street Marketing pretende “chocar” con el público, con los compradores, interactuar con ellos en su medio urbano, asaltarles en plena calle.

El street marketing tiende a confundirse con el “ambient marketing”, de hecho, tienen bastantes similitudes. El ambient marketing consiste realizar acciones estáticas transformando elementos urbanos para llamar la atención de los viandantes, mientras que el street marketing busca ir más allá, quiere ser más rompedor. Las acciones de street marketing no solo utilizan elementos del mobiliario urbano, normalmente incluyen elementos extraordinarios dentro del ambiente cotidiano y buscan una interacción mucho más clara saliéndose de los canales publicitarios habituales y del control de las agencias de comunicación.

Este tipo de publicidad callejera, que es una forma de marketing de guerrilla, nace de la necesidad de las marcas de salir a buscar al consumidor, de abandonar la espera pasiva en pro de una acción enfocada a atrapar visual y emocionalmente al cliente.  Es más intrusivo que los elementos de publicidad exterior, es emocional y busca relacionarse y provocar una experiencia impactante para afianzar el conocimiento y permanencia de la marca.

Recopilando todo lo dicho, el street marketing es:

  • Impactante: Busca sorprender y permanecer en el recuerdo.
  • Visual: No pasa desapercibido y suele ser muy llamativo.
  • No convencional: No tiene grandes reglas uniformes, prima la creatividad.
  • Urbano: Está donde está la gente.
  • Interacción: Interactúa con el peatón.
  • Creativo: Tira de elementos clásicos de la publicidad como creatividad, innovación, humor…
  • No necesita ser costoso: Debe primar el ingenio, los costes pueden ser más o menos elevados, pero la imaginación debe estar por encima del valor económico.

Algunos ejemplos habituales de street marketing:

  • Vallas publicitarias interactivas con personajes o mecanismos que se mueven dentro de las mismas.
  • Reparto de flyers por personajes llamativos, de películas o de ciencia ficción.
  • Elementos viarios transformados con originalidad o humor.
  • Flashmobs: Concentración de gente para realizar una acción (baile, movimientos, quedarse congelados…).
  • Juegos en la calle.
  • Street art: Arte urbano en plena calle como esculturas o pinturas.
  • Conciertos improvisados en espacios de la ciudad.

Pero una acción de street marketing por divertida y alocada que parezca no surge de manera sencilla, muy al contrario, necesita planificación y organización. Debemos tener claros los objetivos que queremos lograr con nuestro evento y posteriormente planificar el lugar, el momento, cómo vamos a llevarlo a cabo y si debemos contar con algún permiso municipal. Una vez planificado debemos comunicarlo, para lo cual podemos utilizar la viralidad de las redes sociales o campañas puntuales en medios. Por último, no debemos olvidarnos de tomar fotos, grabarlo y recoger toda la información del acontecimiento para la segunda parte de la acción. Primero lo disfrutarán los afortunados implicados y luego le contaremos al resto lo que se perdieron.

 

Un dato: Según la Asociación Española de Empresas de Publicidad Exterior, una campaña de street marketing puede conseguir alrededor del 30% del volumen de ventas y recupera, por cada euro que se invierte, 2.10 €. Además, una campaña exitosa movida digitalmente provoca la aparición de la marca en los primeros lugares de los buscadores. 

Un consejo: Las claves son la originalidad y el impacto. No repitas algo que ya se ha hecho, y si recoges una idea de otro evento dale un aire particular que no recuerde al original y que, por supuesto, encaje con los objetivos que persigues para tu marca. 

Actualidad: Los encargados del marketing de la película “Policía Federal, la ley es para todos” lanzó una espectacular promoción de la misma colocando en plena calle de la ciudad de Curitiba, en Brasil, una montaña de cinco metros de altura repleta de billetes haciendo referencia a la corrupción, tema sobre el cual trata la película. Esta montonera de dinero simboliza los 200 millones de dólares incautados durante la polémica Operación Lava Jato que se descubrió en 2014. 

El resbalón publicitario: La imagen de Trump sigue cayendo a pasos agigantados, dejando la marca del presidente de los Estados Unidos en sus peores momentos. Especialmente tras el abandono de Ken Frazier, Director General de la farmaceútica Merck & Co, después de que Trump evitara condenar de forma contundente los crímenes racistas de Charlottesville, repartiendo la culpabilidad entre los dos bandos. Parece que Trump no le da demasiada importancia a la marca personal. 

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