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Publicidad intrusiva con Tomás Arriero

El zapping, los adbloquers, la programación de pago… son múltiples las fórmulas que los consumidores de los diferentes medios utilizan para evitar la “molesta” publicidad.

La publicidad nativa, la publicidad de emplazamiento, el marketing de contenidos, los patrocinios… igualmente son múltiples las recetas para disfrazar la publicidad y conseguir que llegue al consumidor.

La publicidad intrusiva es muy desagradable para el público y especialmente en el medio digital, pues la publicidad en los medios convencionales, de una manera u otra, ya se ha asumido (aunque, a veces, resulte tediosa por su duración).

Definitivamente, uno de los objetivos que persiguen las marcas es conseguir que su publicidad llegue al consumidor sin molestar, sin que se considere intrusiva, situarla en el entorno más agradable para el consumidor de forma que los usuarios se sientan cómodos, independientemente de la plataforma en la que se encuentren. Para lograrlo insisten con la creación de contenidos de calidad, potencian la publicidad nativa e intentan crear una publicidad tan bien realizada que llegue a mimetizarse con los contenidos del propio medio.

Integrar la publicidad con el contenido, programa o web donde se inserta cuenta con unos beneficios intrínsecos de los que cualquier marca querría disfrutar:

  • El usuario está dispuesto a recrearse con la publicidad, no la percibe como algo molesto y ajeno.
  • Guarda la apariencia del contenido, por lo que se fusiona con el mismo perfectamente y no se aprecia como un elemento externo.
  • Al estar situada en el mismo contexto que el contenido, guarda relación con los intereses del consumidor, por lo cual puede resolverle una necesidad y llevar a la compra del producto.

Para realizar publicidad nativa, o publicidad que se integre en el medio, debemos tener en cuenta algunas cuestiones:

  • Elegir el espacio, programa, sección, web, etc., que se relacione con nuestro producto, para que se perciba de forma más natural. Si vendemos coches, podríamos estar hablando de un programa de motor.
  • Se debe elaborar de forma similar al propio contenido, personalizándola para que se muestre como lo que existe alrededor, tanto en estética (colores, formas…) como en contenido (entrevista, reportaje, productos…). Por ejemplo, encajaría muy bien una marca de ropa mostrando sus diseños en un programa de moda.
  • Aporte valor al cliente con contenido que le interese realmente, la publicidad debería ir más allá de la mera exposición de productos.
  • Sea claro, si es publicidad indique que “es publicidad” y que “es la publicidad de su marca”. Si muestra un contenido de interés, al público no le importará que sea comercial, pero sí que intente engañarle.

Un dato: Diferentes estudios demuestran que la publicidad nativa llama la atención tres veces más que la convencional. En 2018 el 25% de los ingresos de publicidad corresponderán a publicidad nativa.

Un consejo: Para saber si su publicidad va a resultar más o menos interesante o molesta para quien la reciba, intente ponerse en su piel. ¿Le gustaría? ¿Le molestaría? ¿Le resultaría indiferente?

Actualidad: Ante la crisis del papel y las “fake news” en internet la radio sigue siendo un medio “mítico y mágico”. Así se ha manifestado el director general de McCann en España, Gonzalo Sánchez-Taíz, en declaraciones a Gorka Zumeta. Sánchez-Taíz indica que la radio se transforma pero que mantiene su esencia y que es un buen canal publicitario y apunta que “hay que seguir siendo creativo y hacer cosas que no sean intrusivas”.

El resbalón publicitario: En esta ocasión nos hemos querido hacer eco de una recopilación de INC que hemos podido leer en Makertingdirecto.com. Los 7 peores anuncios de 2017 que han correspondido a IKEA, Pepsi, Dove, Samsung, Nivea, McDonald’s y Burguer King, este último precisamente, por realizar una campaña especialmente intrusiva, junto a Google Home.

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