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Categoría: Publicidad y Comunicación

Publicidad Nativa por Tomás Arriero

Si algo estuvo de moda en la publicidad de 2016, y seguirá en 2017, es la “publicidad nativa”. Y dos palabras que por separado parecen tan simples, juntas pueden llegar a confundirnos. ¿Publicidad nativa? ¿Pero de dónde es aborigen la publicidad? ¿Es que hasta ahora la publicidad era nonata?

Bien, publicidad nativa no es sino la expresión con la que los marketinianos denominan, siendo excesivamente simple, a los “publirreportajes” de toda la vida en el entorno digital. Si los publirreportajes utilizan audio en la radio, imágenes y sonido en la televisión, palabras en la prensa… la publicidad nativa utiliza post en Facebook, imágenes en Instagram y vídeos en YouTube.

Según Wikipedia, “la publicidad nativa es un tipo de publicidad encubierta, usualmente en línea, que vincula la forma y la función de la plataforma en la que aparece. En muchos casos, se manifiesta como un artículo o un video creado por un publicista con el propósito específico de promover un producto...”.

Y efectivamente la publicidad nativa intenta confundirse con el propio contenido del medio para ganar valor ante los consumidores del mismo, a modo de los microespacios en radio (reportajes publicitarios) que asumen el formato radiofónico para atraer hacia sí la credibilidad del medio para el producto anunciado.

Y se aproximan tanto “publicidad nativa”, “marketing de contenidos” y el propio “contenido” que no debemos confundirlos:

Como ya hemos visto la publicidad nativa tiene mucho que ver con los contenidos, de hecho los utiliza para mimetizarse con la web donde se emiten. Veamos algunas características más que debe tener para realizarse de forma adecuada:

Viendo todo lo anterior es fácil deducir que la principal ventaja de la publicidad nativa con respecto al resto de publicidad digital tradicional, banners o pop-ups, es que resulta mucho más atractiva y menos molesta. Las intenciones de venta, de influir en el consumidor, pasan más desapercibidas. Relacionándolo con los medios tradicionales, es comparable con el microespacio de radio, o el publirreportaje de televisión, en el que una doctora da consejos de estética… con la intención de que finalmente acudan a su consulta o compren sus productos.

  

Un dato: Según un estudio de la Asociación Internacional de Medios y el Instituto de Publicidad Nativa, se estima que en 2018 el 25% de la publicidad será nativa, frente al 11% que lo es en la actualidad.

Un consejo: Sea “nativo” o no, no pierda las claves básicas de una buena publicidad. Debe ser atractiva, sencilla, original… y debe ir bien dirigida a su público objetivo.

Actualidad: Un anuncio de Campofrío “Deliciosa calma – Pavofrío” de la agencia McCann ha sido el anuncio más visto en Facebook durante 2016. Por detrás, los más visto del año han sido los spots de Gas Natural, Garnier, Volvo y Samsung.

El resbalón publicitario: La publicidad nativa confunde a los consumidores. Pese a su originalidad y su efectividad, no deja de ser poco ético que los consumidores no lleguen a reconocer lo que es publicidad dirigida por las marcas y contenido de los diferentes medios. Investigadores del Grady College afirman, en uno de los estudios que han publicado recientemente, que un 92% de los usuarios de medios de comunicación digitales no son capaces de distinguir entre contenidos publicitarios y contenido editorial.