La publicidad que vende es la que emociona. Numerosos estudios neorológicos han demostrado que los anuncios que apelan a las emociones consiguen ser más recordados a largo plazo. Además, son los que influyen directamente en las decisiones de compra, pues la realidad es que compramos productos de forma subjetiva e irracional… y posteriormente lo justificamos con la parte racional del cerebro.
La publicidad emocional es doblemente necesaria en una época de infinitos impactos publicitarios y donde las marcas necesitan conectar rápidamente con los consumidores, para ello utilizan el marketing emocional.
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El estudio de las emociones no es nuevo, ya en 1972 Paul Ekman señaló seis emociones básicas: Tristeza, alegría, asco, repugnancia, sorpresa, miedo e Ira.
El marketing emocional señala varios factores clave para alcanzar el éxito:
- Vínculo afectivo: Basado en la capacidad de conectar con los consumidores, generando un producto que les emocione y produzca sensaciones placenteras al adquirirlo y utilizarlo.
- Experiencia con el producto desde la campaña de marketing: Crear el vínculo afectivo desde la campaña de marketing y en todo el proceso de compra.
- Crear una lovemark: Pasar de ser una marca a ser parte imprescindible de tu vida. No poder tener otro teléfono que no sea un IPhone o beber otro refresco que no sea Coca Cola.
- Marketing de contenidos: El marketing de contenidos se muestra como el lugar donde la marca y el usuario se relacionan y se entiende cómo debe consumirse el producto y qué tipo de intereses tienen los consumidores.
- Estrategia de comunicación: Elección de una campaña de comunicación y publicidad adecuada que consiga llegar y conectar con el consumidor.
Veamos ahora cuáles son los sentimientos más utilizados y que mejores resultados han dado en las campañas publicitarias:
Ahora, ya solo queda meterle a la campaña los elementos básicos para que sea efectiva (planificación, creatividad, elementos diferenciadores…).