Publicidad nativa: qué es, cómo identificarla y cuándo utilizarla

La publicidad nativa no consiste en disfrazar un anuncio para que el lector no se dé cuenta de que alguien está intentando venderle algo. Esa interpretación, que yo mismo recogía en la versión antigua de este artículo, no solo me parece hoy profesionalmente equivocada: puede entrar directamente en conflicto con las exigencias de transparencia de la publicidad.

La publicidad nativa es una comunicación comercial que adapta su forma, diseño y experiencia al entorno en el que aparece. Puede integrarse en un medio informativo, una plataforma de contenidos, una red social, una aplicación o cualquier otro soporte donde el anuncio adopta características similares al contenido que lo rodea. La clave está en la integración, no en el engaño.

Un anuncio nativo puede parecer visualmente coherente con el soporte y, al mismo tiempo, quedar claramente identificado como publicidad, contenido patrocinado o comunicación comercial. IAB Spain mantiene una guía específica sobre publicidad nativa y la diferencia expresamente de branded content, marketing de contenidos y otros formatos basados en contenido. Esa distinción me parece especialmente útil porque durante años hemos mezclado términos que responden a decisiones diferentes.

Publicidad nativa, branded content y marketing de contenidos: se parecen, pero no son lo mismo

En publicidad nativa hablamos principalmente de cómo se integra una comunicación pagada dentro de un soporte. El anuncio adopta la forma o la experiencia del entorno. Puede aparecer como recomendación dentro de un medio, pieza patrocinada dentro de un flujo de contenidos o formato adaptado a una plataforma.

El branded content, en cambio, se centra en un contenido creado o impulsado por la marca para ofrecer información, entretenimiento o utilidad y construir un territorio propio. Una pieza de branded content puede distribuirse mediante publicidad nativa, pero una cosa no define automáticamente la otra.

El marketing de contenidos es todavía más amplio. Una empresa puede publicar artículos, guías, vídeos, newsletters o herramientas en sus propios activos para atraer y desarrollar una audiencia. No necesita pagar a un medio para que cada pieza exista. Por eso no utilizaría «contenido» como sinónimo de «publicidad nativa».

Tampoco limitaría la lógica nativa exclusivamente a banners sofisticados. La idea de adaptar una comunicación comercial al lenguaje del soporte existe desde mucho antes de Internet. Un microespacio en radio puede adoptar el tono del programa. Un publirreportaje puede utilizar recursos propios del periodismo. Un patrocinio puede integrarse en una experiencia audiovisual.

Eso no significa que jurídicamente todas esas fórmulas sean publicidad nativa. Significa que el principio de integración contextual no nació con las redes sociales. En digital la escala es mucho mayor y la tecnología permite distribuir piezas nativas programáticamente, adaptarlas a diferentes dispositivos y trabajar con múltiples emplazamientos.

IAB Spain incluye actualmente formatos como contextual native dentro de sus estándares publicitarios y mantiene un Libro Blanco específico que analiza modelos de compra, formatos, métricas y marco legal.

La publicidad nativa tiene que parecer integrada y seguir pareciendo publicidad

Este es el punto que considero más importante. La Ley 3/1991 de Competencia Desleal califica como práctica comercial encubierta la inclusión, mediante pago, de comunicaciones destinadas a promocionar bienes o servicios en medios, servicios de la sociedad de la información o redes sociales sin especificar claramente que se trata de contenido publicitario. Por tanto, intentar que «la intención de venta pase desapercibida» no debería ser el objetivo.

La integración debe reducir fricción y mejorar la experiencia, pero el usuario tiene que poder comprender la naturaleza comercial de la pieza. Eso protege al consumidor y también a la marca. Cuando alguien descubre después que un supuesto contenido independiente era en realidad publicidad oculta, el problema no es solo jurídico. Puede deteriorarse la confianza. La identificación tampoco tiene por qué destruir la eficacia.

El reto creativo consiste en conseguir que, aun sabiendo que es publicidad, la persona encuentre suficiente relevancia para continuar. Ahí aparece la verdadera calidad del contenido. Una pieza nativa debería aportar información, demostración, entretenimiento o una propuesta adecuada al contexto. Si únicamente copiamos el aspecto visual del medio y colocamos dentro un anuncio convencional, tendremos una pieza integrada gráficamente pero pobre estratégicamente.

También vigilaría el contexto publicitario y brand suitability. La apariencia nativa conecta todavía más estrechamente la marca con el entorno que la rodea. Por eso analizaría editor, sección, audiencia, contenido, posición y dispositivo, no únicamente precio por impresión.

Cuándo utilizaría publicidad nativa y cómo mediría si realmente aporta algo

Puede resultar interesante cuando la propuesta necesita más contexto del que ofrece un display convencional. Un servicio profesional puede explicar un problema. Una marca puede desarrollar una demostración. Un producto complejo puede utilizar un contenido útil para reducir dudas. Una empresa local puede colaborar con un medio de proximidad cuando existe verdadera afinidad entre audiencia y negocio. No contrataría publicidad nativa simplemente porque «molesta menos». Definiría primero el objetivo de publicidad. Si buscamos notoriedad, puedo observar cobertura, visualización, recuerdo y asociación con la marca.

Si buscamos consideración, puedo estudiar lectura, interacción, búsquedas posteriores y comportamiento en el siguiente paso. Si buscamos respuesta, necesito conectar el contenido con visitas, formularios, llamadas o ventas. No utilizaría tiempo de lectura como prueba automática de eficacia. Una persona puede consumir un artículo completo y no recordar la marca que lo financió. Precisamente por eso la integración de la marca debe trabajarse con cuidado.

También compararía la publicidad nativa con otras opciones. Un artículo patrocinado puede ser magnífico, pero quizá una campaña de publicidad digital, radio, exterior o búsqueda resuelva mejor el objetivo. Y mediría coste total. No solo distribución: creación, edición, adaptación, producción gráfica o audiovisual y seguimiento.

En cómo medir una campaña publicitaria desarrollo por qué una métrica de plataforma nunca debería sustituir la pregunta de negocio. Mi criterio actual sobre publicidad nativa es muy diferente al de 2017: cuanto mejor se integra una pieza en un medio, más importante resulta que el usuario pueda reconocer claramente quién está hablando y con qué intención. La buena publicidad nativa no necesita esconderse. Necesita merecer la atención incluso después de decir que es publicidad.

Fuentes y referencias:

Creatividad publicitaria: cómo generar ideas originales que también funcionen
Audio digital, podcast y radio online: cómo usarlos en publicidad

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